JOSE COMBLIN, Pionero de la Teología de la Liberación.
P. Cuando afirmamos que «otro mundo es posible», qué queremos decir?
R. Yo diría lo que dijo una mujer indígena guatemalteca:«ese otro
mundo ya existe, pero escondido en medio de los pobres.» En los
medios de comunicación se habla de los pobres siempre de forma
negativa, como los que no tienen bienes, los que no tienen cultura,
los que no tienen para comer. Visto desde fuera, el mundo de los
pobres es todo negatividad. Sin embargo, visto desde dentro, el
mundo de los pobres tiene vitalidad, luchan para sobrevivir,
inventan trabajos informales y construyen una civilización distinta
de solidaridad, de personas que se reconocen iguales, con
formas de expresión propias, incluidos el arte y la poesía. He
conocido barracas construidas sobre el mar en El Salvador, donde
viven muchos miles de personas en condiciones muy precarias,
incluso con peligro de caer al agua. Pero la gente vive allí con una
alegría, con una conciencia, con una apertura y con una
paciencia, que son el reverso del mundo de los ricos.
Se realiza lo que dice Jesús: «el Reino de Dios está ahí escondido
en medio de los pobres, pero se necesita que haya algunas figuras
de tipo profético para recuperar la esperanza, la confianza.» Es
como la levadura, que hace falta. para fermentar la masa. Donde
no hay profetas queda como una frustración, pero desde el
momento en que aparece una persona inspirada se levanta una
experiencia nueva. Y entonces hay muchísimos lugares en que se
encuentra ese pueblo, que es ese mundo alternativo.
P. Desde ese otro mundo de los pobres, ¿es posible hacer frente al actual mundo neoliberal?
R. Todos los imperios se han destruido por luchas internas o porque otro imperio más fuerte los ha sobrepasado, como podría ser pronto el caso de China. No va a ser la teología la que va a destruir los imperios; éstos se destruyen por sí mismos o entre sí..., pero no sabemos cuándo. Entonces, el otro mundo no nace porque fracase el mundo actual, sino por la introducción de un mundo nuevo desde lo más bajo. Todo lo bueno, que hay en la democracia moderna, en realidad nació en las ciudades medievales. En ellas fueron los pobres campesinos, que huyeron del campo y formaron comunidades propias, llegando a crear Regresar al menú nuevas formas de cultura, hasta que el capitalismo moderno ha destruido toda la independencia y autonomía de las ciudades.
P. ¿Qué papel está jugando la Iglesia Católica en esta situación?
R. El «otro mundo» de Porto Alegre está apareciendo, pero la
Iglesia Católica va en otra dirección. La opción por los pobres se
ha olvidado y se practica una religión burguesa, muy
comprometida con movimientos burgueses, como el Opus Dei, los
Legionarios de Cristo o Comunión y Liberación. La Iglesia actual
se sitúa fuera del Reino de Dios y se dedica a cultivar los
sentimientos religiosos de la clase dominante, de los privilegiados
del sistema. Yo he conocido otra Iglesia en tiempos de Helder
Cámara o Leonidas Proaño, que se ubicaban dentro del mundo de
los pobres y les daban esperanza... Pero La Iglesia Romana tiene
como única preocupación mantener su poder y la evolución del
episcopado en estas últimas décadas es una tristeza. ´
Un día leí en un libro de Freire una anécdota ilustrativa sobre el
confesor de Pío XII, que era profesor de Historia en la Universidad
Gregoriana y que, como confesor del Papa, podía conocer todas
las mentiras con las que se engañaba a sí mismo, y entonces dejó
escrito en su testamento «que la Iglesia Católica es como un
castillo medieval, rodeado de agua; el castillo tiene un puente, pero
lo han levantado y han cerrado la puerta, han tirado la llave, se han
encerrado dentro y ya no pueden cambiar».
P. Acabamos de terminar el I Foro Mundial de Teología y Liberación. ¿Qué valoración haces de esta forma de teología en la situación actual?
R. Hace 30 ó 40 años, cuando se fundó la Teología de la
Liberación, la idea era suscitar todas las fuerzas del pueblo
cristiano para entrar en el movimiento revolucionario, que existía
en aquel tiempo. Desde entonces se han producido grandes
transformaciones:
1º La esperanza revolución se ha mostrado imposible y el sistema
se ha vuelto hecho mucho más fuerte de lo que era entonces. El
imperio actual estaba empezando hace cuarenta años, pero ahora
las grandes corporaciones, las multinacionales, lo ocupan todo.
La Telefónica de España está en toda América del Sur, el Banco
de Santander está comprando los mejores Bancos en Chile, aquí
en Brasil o en Méjico... O sea, España está reconquistando
América Latina, como parte del sistema capitalista de conjunto.
2º El pueblo ha emigrado masivamente del campo a las
ciudades, y en los suburbios es más difícil crear relaciones
sociales y comunitarias; la gente está ahí más dispersa.
Entonces hay que repensar en función de esos desafíos. Y estar
en medio de este pueblo excluido, que lucha justamente para
crear una cultura de sobrevivencia. Entonces hay que repensarlo e
imaginar cuál es el papel, que podemos jugar los cristianos en
todo eso. Pero la Iglesia Católica está ausente completamente de
los suburbios y ha dejado ese espacio a los evangélicos. En
Río de Janeiro los jóvenes, que llegan del campo, tienen dos
alternativas: o se hacen evangélicos o entran en el tráfico de
drogas.
El cardenal de Río, Eugenio Salas, luchó contra las comunidades
de base, contra toda pastoral popular, y el resultado ha sido una
reducción enorme del número de católicos. Para muchos obispos
brasileños, toda comunidad de base era comunista, todo era
marxismo, y la teología de liberación puro marxismo.
En Brasil debe haber al menos 2.000 profesores de Teología
actualmente, pero no se oye mucho su voz. La teología está
paralizada, inconsciente del mundo en que vive, y eso se debe en
gran parte al control de la ortodoxia, que se ejerce sobre las
Facultades deTeología. Por eso, falta una nueva generación de
teólogos de la liberación a partir de la situación actual, que es muy
diferente a la de hace 30 años.
P. Dices que los jóvenes no han tomado el relevo de la teología de la liberación, pero hay 35.000 jóvenes acampados en el V Foro Social Mundial.
R. Sí, sí, pero no se ve mucha teología en eso; son movimientos
laicos, movimientos de profesionales, de estudiantes, pero no sé...,
no se oyen muchas voces teológicas en eso. Por ejemplo, en el
Movimiento Sin Tierra no se ve mucha teología ahí. A mí me
invitan para cursos y charlas así, pero «yo soy archiviejo; no se
ve mucho a los jóvenes teólogos interesados en participar en esos
movimientos. En el Foro Social Mundial participan algunos
obispos, como Don Demetrio, de Porto Alegre, o Samuel Ruiz, de
Chiapas..., pero la mayoría de los obispos no es que no acudan,
sino que infunden en el clero la idea general que esas cosas son
peligrosas, esas cosas no son muy ortodoxas. Al Papa no le
gustan esas cosas.
Hay también un movimiento de contestación-discusión, pero la
voz cristiana es mucho más débil que hace 30 ó 40 años. Las
comunidades de base han reducido mucho su peso y su presencia
social, porque no han tenido apoyo ni de los obispos ni de los
curas. Se ha tratado de recuperar, de integrar dentro del sistema
parroquial tradicional... y se han levantado pocas voces proféticas
para reforzar las comunidades de base.
P. ¿Qué te parece el reciente retiro de Casaldáliga?
R. Va a ser un vacío inmenso. Todavía hay obispos profetas,que hablan claramente. Están Tomás Balduino o Demetrio..., pero él es el primero. Casaldáliga es la voz, que todavía habla con sinceridad, espontaneidad y total libertad. Es un ejemplo no solamente para los católicos, sino para toda la sociedad en general, y tiene un prestigio y una irradiación muy grande. Desde Roma lo han castigado durante todo su episcopado, ha sido vigilado constantemente y ha tenido innumerables conflictos. Ha podido salvarse, porque en aquel tiempo tenía el apoyo del Cardenal Arns. La curia romana no se ha atrevido a sacarlo sencillamente porque la reacción habría sido muy grande. Pero ahora ya no es así. La conferencia episcopal ha cambiado radicalmente, se ha romanizado completamente. Si él tuviera que empezar ahora, no encontraría apoyo, pero es ya viejo y, por eso lo respetan; pero si tuviera que empezar no sería posible.
P. Lula es una figura que desde España se sigue con mucho interés. ¿Cómo le ves tú desde Brasil?
R. Lula es una personalidad, pero no es el gobierno. El gobierno
es el Partido de los Trabajadores, que es un nombre usurpado,
porque en realidad no es el partido de los trabajadores. La gran
mayoría, el 70% de los miembros del partido son funcionarios
públicos, o sea, son todos pagados por el Estado. No son obreros,
no son campesinos y la dirección del partido hace diez años tomó
una opción muy clara: «queremos el poder con cualquier
condición». Cualquiera que sea la condición queremos el poder.
Y como decía el Presidente confidencialmente: «Si hay que irse a
la derecha, el partido irá ala derecha». Y entonces, de hecho se
prepararon para tener el apoyo o, por lo menos, la tolerancia de los
grandes Bancos, de las corporaciones mundiales, y así la
campaña electoral fue un continuo mensaje de paz, tranquilidad y
diálogo sin ningún conflicto; o sea, ningún conflicto con ninguna
fuerza poderosa.
Ni con los Bancos, ni con el Fondo Monetario, ni con los
propietarios rurales, ni con las corporaciones multinacionales...
¡Ningún conflicto! Y, de hecho, todos éstos se sienten felices.
Los Bancos nunca ganaron tanto como ahora.
Así las corporaciones multinacionales pueden comprar aquí todo
lo que quieren y expandirse mucho, porque el partido ya tomó esa
decisión, aunque no lo han comunicado a los militantesde base.
Entonces los militantes se quedaron con la ilusión de que querían
el socialismo, de que querían otra sociedad y así. Pero la dirección
del partido ya tenía su programa hecho desde hace diez años.
Muchos líderes se han salido del partido; ya no pueden más,
porque ven la orientación, que están tomando las cosas. En cuanto
a Lula, es la figura popular que les permite tener audiencia en el
pueblo, es su mejor propaganda, la mejor propaganda del sistema,
pero él no es el que manda, no es el que elabora la política.
Además, él acepta ese papel, porque es un negociador tradicional.
En sus orígenes, como sindicalista, aprendió a negociar, a hacer
acuerdos con los patronos. Y eso es lo que hace. En la industria
automovilística tenía algún poder de negociación, pero frente a las
corporaciones mudiales, el Fondo Monetario, o los Bancs..., ¿qué
márenes tiene? Ahí la negociación siempre termina en
capitulación.
P. ¿No hay aspectos positivos en la política de Lula?
R. Hay aspectos positivos. Uno de ellos, la lucha contra la
corrupción. Parece que con su gobierno hay menos corrupción,
aunque su búsqueda de alianzas con otros partidos no sé hasta
dónde se lo va a permitir. Lo mejor del Partido de los Trabajadores
es su trabajo en los municipios, en donde han tenido la alcaldía;
ahí han podido ser más creativos, porque eso tampoco interesa
tanto a las multinacionales ni a los grandes.
Pero a nivel del Gobierno central de Brasil, hasta Frei Betto,
compañero suyo desde hace muchos años, le ha dejado porque ya
no puede aceptar más su orientación económica neoliberal.
Mantuvo la ilusión de que las cosas podrían cambiar, pero no
aguantó más. Ya hace un año que él quería salir del gobierno, pero
insistieron, insistieron, y, al final, decidió que ya no podía seguir.
P. ¿Y el Programa contra el Hambre?
R. La orientación de este programa ha sido muy discutida. Dar
comida a los que tienen hambre es la solución de la burguesía
tradicional; se dan limosnas, comidas, pero no se soluciona ningún
problema. En buena parte, eso les adormece, les quita estímulos
las cosas; y muchos se dan por satisfechos. En cambio, desde el
gobierno no se impulsa ningún programa para ovilizar las fuerzas
populares. Todo el contacto con los obreros es para decirles:
«Tengan paciencia, tengan paciencia. La transformación no se
hace en un año, se hace despacito», o sea, acaban
desmovilizando. El resultado es que ho hay ningún antagonismo
entre el mundo popular y las corporaciones, entre la industria y los
bancos.
¿Qué pasa? No pasa nada: en materia de educación, nada; en
materia de salud, nada. Porque la prioridad es pagar las
deudas. Y se mantienen los intereses altísimos, de tal modo que
los Bancos nunca ganaron tanta plata como ahora, nunmca. Y la
deuda del gobierno el año pasado creció en 100.000 millones de
reales.
Por todo esto ya hay sectores populares, que inician la protesta
contra Lula, como se podía escuchar en las manifestaciones del
Foro Social Mundial. En muchas reuniones populares Lula
empieza a ser contestado, porque después de dos años
empiezan a estar un poco impacientes.
P. Y del Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, ¿qué piensa?
R. No he estado en Venezuela recientemente, pero es una figura
muy controvertida. Es muy carismática, muy desorganizado, pero
es el primero que en Venezuela ha hecho algo por los pobres,
por los campesinos, por los habitantes de los cerros, es el primero
y por eso le apoyan. Por eso hubo tantas manifestaciones. El
petróleo estaba en manos de sindicatos totalmente vendidos a las
empresas internacionales y él fue el primer gobernante de
Venezuela, que recuperó el petróleo.
Hasta que él intervino, una fortuna de miles de millones de dólares
se escapaba del país y él, prácticamente, lo ha recuperado, y el
petróleo está ayudando a mejorar la situación de los pobres. De
cualquier manera, Chaves tiene ese mérito, ha sido el primero que
hizo algo para enfrentarse con la burguesía, con los bancos, con
los medios de comunicación.
Lo tenía todo en contra. Y la Iglesia Católica también estaba
contra él en primera fila, liderando las campañas contra Hugo
Chaves. Pero, a pesar de todo eso, el pueblo lo apoyó, lo que es
una señal. Ahora, si va a lograr realmente transformar un poco las
estructuras, eso todavía no se sabe, pero hay señales que son
positivas.
P. En el Foro Social Mundial podemos observar un clamor contra la ocupación de Irak por Estados Unidos. ¿Cómo valoras la nueva doctrina de la guerra preventiva?
R. La guerra de Irak fue la primera aplicación de la nueva doctrina
estadounidense. Hasta 2002, oficialmente, Estados Unidos no
había reemplazado la doctrina de Truman como estrategia
geopolítica. La «doctrina Truman», definida en 1947, ponía como
meta de la política americana la contención del comunismo y
legitimó la guerra de Corea e innumerables intervenciones militares
en todos los continentes, pero con la disolución de la Unión
Soviética el comunismo dejó de ser una amenaza grave.
En septiembre de 2002 el presidente Bus anunció una «nueva
doctrina geopolítica», que plantea la necesidad de «guerras
preventivas» contra cualquier amenaza posible al liderazgo de
Estados Unidos. No se trata de responder a una agresión, sino de
hacerla imposible. Estados Unidos no iba a tolerar la formación de
ninguna potencia, que pudiera amenazar su predominio. Fue la
proclamación oficial del imperialismo estadounidense para que
nadie tuviera dudas.
P. ¿Y piensas que un imperialismo así puede legitimarse hoy día?
R. Como todos los imperios, Estados Unidos disfraza sus
intenciones y se legitima ante el mundo por la promesa de ser el
guardián de la paz mundial. América Latina la conquista de las
tierras de los indígenas se justificó siempre por la «pacificación»:
la misma conquista era un acto de pacificación según la ideología
imperial de los conquistadores.
Estados Unidos fue aIrak a llevar la paz, aunque no fuera
aceptada por la mayoría de sus habitantes. Pero el mensaje se
dirigía a todos los pueblos árabes y musulmanes en general. Una
vez ocupados Afganistán e Irak, Estados Unidos posee una red de
bases militares desde donde controla todo el Medio Oriente y Asia
Central. Por supuesto, los pueblos de la región no aceptarán
fácilmente esta situación de dependencia, y Estados Unidos va a
tener que ejercer una represión permanente en todo su imperio, lo
que pondrá de manifiesto la contradicción entre imperialismo y
democracia.
Otra oposición le vendrá también del propio pueblo
norteamericano. Pero los gobernantes de Estados Unidos y los
grandes grupos financieros, que los presionan, van a lo suyo. Ya
habían conquistado las reservas petrolíferas de Africa en Angola,
Gabón, Nigeria, Guinea, y ahora dominan todo el Medio Oriente y
el Asia Central , o sea, las antiguas repúblicas asiáticas de la
Unión Soviética. De este modo, la gran vencida en la guerra de
Irak es Europa, porque va a depender de Estados Unidos en sus
provisiones de petróleo. Algunos gobiernos europeos -no
precisamente Aznar- eran conscientes de lo que estaba en juego y
por eso trataron de evitar la guerra. No lo consiguieron y la
conclusión es que Europa ha dejado de ser una amenaza posible
para el dominio económico de Estados Unidos.
P. Volviendo al viejo teólogo de la liberación, ¿cuál es tu mensaje central en el último libro «El Camino»?
R. El propósito del libro es separar claramente lo que es cristiano
de lo que es religioso. «Lo cristiano» es el mensaje de Jesucristo,
que no es religioso, no funda una nueva religión, no crea ninguna
actividad religiosa, sino al revés, destruye toda la religión de su
pueblo. Es cierto que la gente necesita religión, dar expresión
pública a un sentimiento religioso, pero eso no es el cristianismo
todavía. La Iglesia ha pasado a lo largo de la historia por varias
fases: reintrodujo el Antiguo Testamento creando los sacerdotes y
reinterpretando la Eucaristía como el sacrificio; después integró
también gran parte del sistema romano, la religión pública al servici
del stado y legitimadora del mismo; introdujo también buena parte
de la religión de los pueblos germánicos, de los que cambió poca
cosa. El programa del Papa Gregorio venía a recomendar a los
misioneros, que mandaba a Inglaterra, la siguiente misión:
«Ustedes irán a los santuarios de los paganos , sacarán los ídolos
que veneran y en su lugar coloquen las imágenes de los santos». Y
de hecho continuaron su religión tradicional con un revestimiento
cristiano.
Durante siglos, desde la alta Edad Media, se hizo ese convenio,
que naturalmente facilitó la conquista de los estados europeos. El
episcopado cierra los ojos y le basta con que la gente vaya a misa,
se bautice y reciba la señal exterior de la Iglesia; pero la religión,
que se practica, es la de los santos, una nueva expresión de sus
espíritus tradicionales, y no el mensaje de Jesús. Eso no es el
cristianismo.
P. Entonces, para ti ¿cuál es hoy ese camino de Jesús?
R. El camino de Jesús se puede expresar en tres claves: