Otro software es posible...
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Resumen:
A pesar de que para un porcentaje muy alto de personas, informática
venga a ser sinónimo de Windows y evoque programas de Microsoft como
Word, Internet Explorer, Outlook... esta representación es errónea:
estos productos no constituyen la única opción posible para servirse
de los ordenadores, ni tampoco la mejor. Existen productos de formato
similar a los de Microsoft con una calidad no inferior y con unos niveles
de desarrollo y ergonomía comparables. Productos desarrollados bajo
la licencia GPL (General Public License) que tienen además la ventaja
de ser libres, gratuitos y abiertos. El abanderado de ese software emergente
y de esa nueva filosofía es Linux, un sistema operativo alternativo
a MS-Windows. Pero, en coherencia con el planteamiento GPL, muchos de
estos productos pueden ser utilizados también en MS-Windows y
otros sistemas operativos. El número de usuarios particulares, empresas
y gobiernos que están abandonando MS-Windows para sustituirlo por Linux
y el software libre crece día a día. Desde una determinada comprensión
del mundo, optar por Linux y el software libre es una forma más de lucha
contra el imperio único. |
Hay dos factores que en las últimas décadas han convulsionado de forma significativa nuestro mundo y que están relacionados con lo que se ha dado en llamar la globalización. De una parte, Estados Unidos ha desarrollado el mayor y más fuerte imperio conocido en la historia de la humanidad. Sus tentáculos se extienden por todas partes y sus intereses (los de sus clases dominantes) son antepuestos a cualquier otro principio. La ilegal invasión de Irak y la demencial teoría de la guerra preventiva, son sólo la última y más elocuente manifestación de un estado de cosas que únicamente se oculta a quien, por las razones que fueren, no mantiene una mirada clara sobre la realidad. Ciertamente podríamos profundizar más, pero no es ese el objeto de estas líneas; en cualquier caso ese primer análisis en el acercamiento al problema resulta ampliamente compartido. De otra parte, la aparición de internet ha supuesto una enorme revolución en la transmisión de información con las enormes potencialidades que ello conlleva. Nuestro mundo, de repente, se ha hecho pequeño y no sólo podemos conocer en tiempo real lo que está sucediendo en cualquier parte del planeta, sino que podemos ir de compras por los lugares más remotos sin movernos de casa, gestionar nuestras cuentas bancarias o realizar complejas operaciones especulativas de ingeniería financiera a nivel mundial. Junto a ello, internet representa uno de los más importantes elemento de empoderamiento de las clases populares: de nuevo, y por seguir con el mismo ejemplo, la resistencia global a la guerra de Irak no habría conseguido la repercusión que tuvo sin el concurso de internet. Una querida amiga, veterana e incansable militante por la causa de los pobres, me lo recuerda cada vez que nos vemos. «Tu nos lo decías. Pero sólo tomamos conciencia de ello cuando, en un remoto lugar de África, lo escuchamos en la boca de un africano con el que trabajaba nuestra ONGD: "una de las armas más importantes para nuestra lucha es disponer de un ordenador conectado a internet"». Sin duda alguna este último no era un efecto buscado por quienes concibieron internet; sólo es un subproducto incómodo.
Pero si el ordenador conectado a internet representa un elemento de empoderamiento en la lucha por los intereses de las clases populares también puede representar un importante elemento de control de las mismas. Resulta fácil comprender esto. Empleas una herramienta para que sirva a tus intereses y haga las cosas que le mandas; te obedece (¡si consigues que lo haga, que a veces...!) y las hace. Pero... ¿sólo hace eso? Paralelamente puede hacer cosas sin tu conocimiento, ni consentimiento: explorar lo que tienes, ver con quien te relacionas, qué le mandas, qué recibes, cuales son tus gustos, qué compras... e informar de todo ello a donde sea pertinente. Si además los programas que tienes metidos en tu ordenador fueron creados en una misma fábrica y no se tiene acceso al proceso de elaboración, ni se conocen los ingredientes utilizados, porque el código es cerrado, las posibilidades de un control general por parte de los gestores de la fábrica, o de quienes ellos dispongan, comienzan a no ser desdeñables.
No es mi objetivo crear un estado de alarma e inseguridad entre los usuarios menos conocedores de los contenidos de esa caja misteriosa llamada informática, sólo pretendo llamar la atención sobre el hecho de que un ordenador no es lo mismo que un ordenador conectado a internet, especialmente si está conectado largos periodos de tiempo. Posiblemente si se hiciera una encuesta (desconozco si ha sido realizada) entre gente corriente tratando de descubrir qué son la informática e internet y cuales son sus elementos más significativos, no tengo duda que los términos Windows, Word, Internet Explorer y Outlook Express serían los de mayor frecuencia relativa. Y es que para muchos Windows es a la informática lo que Danone es, o al menos era tiempos atrás, a yogur. Pero aunque en términos cuantitativos sea justificable esa identificación, entre informática/internet y Microsoft, conceptualmente no lo es. El «aparente monopolio» Microsoft no sólo no es imprescindible –porque existen alternativas de una calidad comparable, cuando no superior, a Microsoft– sino que tampoco es, en mi opinión, deseable. Trataré, en lo que sigue, de dar algunas razones para apoyar esta afirmación, pero, en cualquier caso, las consideraciones realizadas en el párrafo anterior me parecen ya significativas.
La mayor parte de los usuarios Windows y, lamentablemente, muchas de las administraciones públicas (hay excepciones como comentaremos más adelante) consideran natural elaborar sus documentos o sus formularios con MS-Word y además con la versión más reciente del programa. También utilizan este tipo de documentos para enviarlos por correo electrónico, colgarlos en la web y similares. Y aunque no sean conscientes de ello (al menos los usuarios de a pie), esta forma de actuar constituye, cuando menos, un fundamentalismo informático de corte imperialista. Cada cual es libre tener sus propias creencias y opciones informáticas y de utilizar los instrumentos que considere adecuados. Pero, también en este ámbito, es necesario ser consciente de la diversidad de opciones y creencias y ser respetuoso con las de los demás, tratando de encontrar un espacio en el que el diálogo y la cooperación sean posibles, al tiempo que compatibles con la diversidad. Quizá la informática sea uno de los campos en los que se ha realizado un mayor esfuerzo y avance en la conquista de ese espacio común, en gran parte por razones técnicas, pero también por la opción «política» de colectivos cuantitativamente minoritarios pero cualitativamente significativos.
Enviar por correo
electrónico o poner en la web un documento en formato MS-Word,
sin conocer de antemano las opciones de los destinatarios, manifiesta
al menos, una falta de sensibilidad y reflexión notables.
MS-Word no es un producto gratuito y obliga al destinatario a tener que
comprarlo, o lo que es jurídica y éticamente peor, a
tener que piratearlo; y cuanto más moderna sea la versión
de MS-Word utilizada para escribir el documento más se agrava el
problema planteado porque los ficheros creados con una versión
del programa no son legibles para versiones anteriores. Y eso sin
entrar a considerar si el emisor
había utilizado un ordenador con MS-Windows y MS-Word
debidamente legalizados. Con frecuencia, en nuestro país, no
sólo
particulares y empresas privadas sino la propia administración
pública incumple este requisito. Este comportamiento es
jurídica,
ética y estéticamente deplorable y tiene además un
efecto pernicioso porque contribuye a la lógica del «todo vale»
con tal de que quiera o pueda hacerlo, una lógica, en mi
opinión, corrosiva para el funcionamiento de la sociedad.
El tema de las «versiones» merece un comentario aparte. Con frecuencia la aportación más significativa de una nueva versión en comparación con la versión anterior de un programa es la incompatibilidad. Y aunque el envoltorio trate de disfrazarlo proyectando una imagen diferente, el efecto obtenido es, realmente, el buscado. Se corresponde con el estereotipo de la moda en el vestir: el programa (como el traje) aún está en buen uso, pero como no es actual hay que sustituirlo por otro nuevo. En el vestir las posibilidades de resistencia son mayores que en la informática, pero en la informática no son nulas y algunas pistas se sugieren más adelante.
Evidentemente, una forma de conseguir compatibilidad y evitar dificultades es que todos usemos el mismo sistema operativo, el mismo editor de textos, el mismo navegador de internet... tengamos la misma religión, bebamos la misma pócima y comamos la misma comida basura. Pero esa no es la única forma, existen otras.
Para empezar se puede utilizar un documento sólo texto (o texto plano) que es legible por cualquier editor en cualquier sistema. Y todos los editores pueden guardar el documento en ese formato. La limitación del formato es que no se conservan características especiales del texto (negritas, itálicas, pies de página...), gráficos, etc. Pero con frecuencia la inclusión de estos elementos no es relevante y se envían muchos textos escritos en formato MS-Word que no contienen esos elementos.
En caso de necesitar características especiales del texto, el formato anterior resulta insuficiente. Pero existe un formato de texto enriquecido (Rich Text Format: RTF) que conserva el aspecto de los textos en formato MS-Word pero que puede ser interpretado adecuadamente por muchos editores libres de código abierto en los diferentes sistemas. Y digo interpretado, porque a diferencia del formato MS-Word el documento no está «encapsulado» herméticamente, es un documento «sólo texto» que contiene, en ese formato, determinadas instrucciones relativas al enriquecimiento del texto. En consecuencia, los ficheros RTF no pueden contener virus incrustados, a diferencia de lo que ocurre con los ficheros MS-Word, que son utilizados como un medio fácil para la distribución de virus.
Varios editores libres de código abierto, entre ellos OpenOffice, pueden utilizar el formato rtf para leer y escribir; también MS-Windows (guardar como...). Utilizar este formato facilita la comunicación, es una manifestación de respeto a la diversidad y limita la acción de los potenciales agentes ocultos incrustados en los documentos MS-Word.
El formato HTML, muy popular ahora debido a su utilización en las páginas web, aunque con una sintaxis diferente, es conceptualmente similar al formato rtf en el sentido de que como aquel contiene sólo texto con instrucciones relativas al formato y estructura de los contenidos del documento; instrucciones que son interpretadas por los navegadores y editores html.
Varios editores libres de código abierto, entre ellos OpenOffice
o Mozilla, pueden utilizar el formato html para leer y escribir; también
MS-Windows (guardar como...). Y desde luego este es el formato aconsejable,
en primera instancia, siempre que el documento sea susceptible de ser publicitado
en una web o enviado por correo electrónico, ya que los modernos
programas de correo entienden el formato.
El formato PDF es también muy utilizado actualmente para compartir documentos y publicar en internet. Sus posibilidades son mayores que las de html, especialmente por la calidad en el nivel de acabado y por su mayor flexibilidad. Habitualmente para leer los ficheros pdf suele utilizarse el lector Acrobat Reader creado por Adobe, la firma propietaria del formato. Acrobat Reader es gratuito, pero no es abierto y de dominio público. La edición y modificación de un fichero pdf requiere el programa Acrobat que incluye el módulo Reader (lector), pero que a diferencia de aquel no es gratuito. Por el contrario para generar archivos en formato pdf pueden utilizarse programas de dominio público y de código abierto, como OpenOffice y TeX, pero una vez generados la modificación de los mismos no se realiza de forma directa (a no ser con Acrobat) sino modificando el fichero fuente que sirvió para generarlos. Existen también otros lectores del formato pdf que, además de gratuitos, son GNU/GPL.
El formato XML es un formato relativamente nuevo utilizado por programas libres y abiertos como Open Office al que se le augura un futuro aún más prometedor cuando se desarrollen las directivas de la Comisión Europea.
Las pautas anteriores se refieren únicamente a documentos de texto, de los que pueden ser generados con un editor al uso, como MS-Word, que es el ejemplo elegido (de forma deliberada, por su importancia cuantitativa). Pero la filosofía que subyace es extrapolable a otros tipos de documentos. Utilicemos como ejemplo otro de los miembros de la familia Microsoft: Power Point, el programa destinado a realizar presentaciones con cañón. Ocasionalmente se recibe por correo o se encuentra en alguna web una presentación que requiere Power Point: el emisor de la información está satisfecho con el mensaje que contiene y con la vistosidad de la presentación del mismo, pero no tuvo en cuenta que Power Point no es gratuito y que el destinatario puede no disponer de este programa. Es posible proceder de otro modo, realizar la presentación con otra herramienta que pueda ser utilizada sin necesidad de comprarla o piratearla. Y esas herramientas existen, tal vez sean menos conocidas, puede que el destinatario no la tenga instalada en su ordenador, pero si es gratuita y libre (como el OpenOffice del que hablaremos después) la cuestión se zanja, sin complejos, indicando cómo obtenerla. La historia reciente sobre introducción y expansión creciente del formato PDF así lo acredita. La cuestión es que la herramienta sea de calidad y que el mensaje sea lo suficientemente motivador para el destinatario como para instalársela.
Los ordenadores han sido utilizados desde hace ya bastante tiempo en centros de investigación (en particular del ejército), en las universidades, en los bancos o en la administración por un pequeño grupo de expertos, pero es la irrupción de Microsoft Windows en el mercado (a partir de la versión 3.1) y el progresivo abaratamiento de las máquinas, como consecuencia de la producción de grandes series de clónicos orientales, lo que ha hecho posible la revolución informática de nuestros días. Hay que reconocer a la empresa de Bill Gates el papel decisivo que ha jugado en esa revolución y que tan pingües beneficios ha proporcionado a su creador, que ha conseguido, en una veintena de años, convertirse en el hombre más rico del mundo. Pero Microsoft Windows no es, nunca lo ha sido, la única herramienta para hacer trabajar a los ordenadores, ni tampoco la mejor. Eso lo sabe cualquier informático. La gestión de la información importante, la informática crítica de las empresas y estados siempre ha sido competencia de otras empresas como IBM, HP, Sun Microsystem, Silicon Graphics... y de otros sistemas frecuentemente vinculados con Unix y similares. Incluso en el ámbito del PC personal, Apple tenía ya desarrollado un sistema, de un uso sencillo e intuitivo para el usuario, que caminaba con seguridad cuando MS-Windows sólo estaba dando sus primeros pasitos (de hecho Apple se querelló contra Microsoft por plagio; ahora Apple está controlada por Microsoft).
Obviamente el software desarrollado por estas empresas tiene como objetivo el comercio y los beneficios. Lo cual resulta tan legítimo como en cualquier otra actividad empresarial. Las diferentes políticas empleadas por MS-Windows, Apple y los sistemas Unix propietarios, están directamente relacionadas con la situación actual. Y mientras los dos últimos hacían buenos productos, que no eran baratos, Microsoft «permitía el pirateo» de sus productos (¿cuantas personas conoce que usen estos productos y hayan pagado por ellos? ¿no es llamativo que resulte más fácil piratear Word que un juego?) para copar el mercado. A pesar de esta permisividad los beneficios para Microsoft han sido astronómicos. Próximamente aparecerá una nueva versión de MS-Windows y hay quien piensa que será el momento de recoger lo sembrado y cambiar la política de permisividad hasta ahora utilizada con relación al pirateo y sacar más partido de las dependencias generadas.
Las licencias GNU y GPL (General Public License) están relacionadas con el nacimiento de un nuevo sistema Unix de nombre Linux capaz de ejecutarse en un PC al uso (y en otras máquinas más especializadas) territorio que parecía reservado exclusivamente a MS-Windows. Los detalles de la licencia GNU GPL pueden encontrarse en www.gnu.org/copyleft/gpl.html Dicho de forma sucinta la filosofía de estas licencias se apoya en las siguientes ideas:
Pongo a disposición de la humanidad, y de todo aquel que quiera utilizarlo, un software que he creado yo (o un colectivo), para que pueda ser usado libremente, cuando lo necesite, donde los necesite y en los equipos que lo necesite, sin tener que pagar derechos de uso por ello.
Pongo a disposición de la humanidad no sólo el programa compilado (terminado y comprimido), sino todo el código fuente utilizado para crearlo, a fin de que pueda ser conocido y empleado para el desarrollo de otros programas. Si una persona hace un programa derivado y quiere distribuirlo, puede hacerlo, pero está en la obligación de hacer libres las derivaciones; así como usted se benefició del trabajo de otros en libertad, debe permitir que otros puedan beneficiarse en esa misma libertad.
El software, compilado y fuente, puede ser distribuido libremente, a quien sea y donde sea, siempre que se haga con copias exactas del original. La distribución se hace, en general, de forma gratuita (salvo cobrar el soporte, en su caso).
Puedes contribuir con tus aportaciones a la mejora del producto respetando los principios anteriores. También puedes emplear lo que existe para crear un nuevo producto, pero si lo haces, el resultado debe tener un nombre diferente.
Los productos GNU/GPL suelen denominarse «libres»; sin embargo este término puede resultar confuso si se identifica como gratuito o «libre de cargo». Y no es eso, como pone de manifiesto la filosofía de las licencias, un producto GNU/GPL es libre en un sentido mucho más amplio y que tiene que ver genuinamente con la libertad: de uso, de conocer el código, de modificar el código, de mejorarlo, de distribuirlo, de reutilizarlo parcial o totalmente para cualquier propósito... En particular esto conlleva la gratuidad. Pero un programa informático, aunque sea gratuito, si no está desarrollado bajo licencia GPL no suele gozar de esas libertades. Al contrario, está prohibido (y es perseguible judicialmente) desensamblar un programa para conocer su código o para reutilizar parte del mismo, o realizar cualquier modificación; vamos es como comprarse un coche y no poder cambiarle las llantas, el color o la tapicería, ni compartirlo. Y aunque un producto sea gratuito puede dejar de serlo en el momento que el propietario así lo decida; eso no puede ocurrir en un producto GPL.
Sin duda el buque insignia de GNU/GPL es Linux. Pero GNU/GPL es más, es una filosofía que tiene muchos seguidores y miles de jóvenes, y menos jóvenes, trabajando en multitud de proyectos diferentes, alguno de los cuales, que considero de interés más general, aparecen mencionados al final de este artículo. Y hay muchos más, de propósitos muy diversos y de carácter muy especializado (sin ir más lejos, yo utilizo con mis alumnos en la Facultad de Matemáticas programas GNU/GPL de calidad equiparable a la de productos comerciales con un costo de cientos de euros por cada máquina; porque las licencias de software, salvo que el contrato explícita otra cosa, son para una sola máquina, con independencia de que puedan ser pirateadas en varias).
Si carece de formación específica y su única experiencia son ordenadores con MS-Windows quizá se esté preguntando ¿qué es Linux? y seguramente una respuesta precisa como «Linux es un sistema operativo» no le resulte demasiado clarificadora. Quizá lo asimile a un programa más (como MS-Office, Internet Explorer u otros) que se instalan en su Windows, pero no es eso; justamente se trata de sustituir a Windows por Linux. Utilizando un símil, si comparamos el PC con un avión, MS-Windows, el sistema operativo, sería el piloto que gobierna la máquina y le permite viajar a donde los usuarios desean con todo tipo de servicios (comidas, prensa, refrescos, hoteles...) que le son proporcionadas por las azafatas de la tripulación (de tierra y de aire), que en el símil corresponderían con las diferentes utilidades o herramientas MS-Office, Internet Explorer, Outlook Express, etc. Usar Linux no es añadir un nuevo servicio, es utilizar el mismo avión pero, con un nuevo piloto y una nueva tripulación que, entre sí, se comunican con un idioma diferente y que resulta mutuamente incomprensible con el que usa MS-Windows y su tripulación, de suerte que las tripulaciones dependen del piloto y, básicamente, no son reutilizables por otro piloto. En ambos casos los usuarios no se relacionan directamente con los pilotos sino únicamente con las azafatas que son quienes les proporcionan los servicios, siendo la calidad, variedad y precio de estos lo que importa en último extremo; el color de los uniformes o la forma de comunicarse internamente cada tripulación es irrelevante para los usuarios.
El desarrollo del sistema operativo Linux fue iniciado por un estudiante de informática de la Universidad de Tecnología de Helsinki, Linus Torvalds (1969--), que creó el núcleo de un sistema operativo tipo Unix (el empleado para las cuestiones serias de informática por grandes empresas y gobiernos) de dominio público y código abierto enmarcado en la licencia GNU, licencia que, en gran medida, nació y se desarrolló paralelamente a Linux. Actualmente Linux es ya un producto maduro capaz de competir con ventaja con todas las versiones de Windows anteriores a Windows 2000 y está, al menos, a la altura de Windows 2000, siendo desde luego más robusto y seguro. Un millar de personas voluntarias que en todo el mundo contribuyen a su desarrollo, sea escribiendo código para Linux, sea testeando comprobando los servicios del sistema, han conseguido un avance cada vez más rápido y firme. Hoy en día en cuanto a la interface (la apariencia externa para el usuario), no hay diferencia significativa entre trabajar con MS-Windows o con Linux, ambos emplean un entorno gráfico con ventanas y ratón y una ergonomía comparable tanto a nivel de uso cotidiano, como de herramientas disponibles. Y en cuanto a la calidad, utilizando como elemento de comparación Windows 2000, el mejor de los sistemas de Microsoft, tampoco. La diferencia está en el precio que hay que pagar por cada sistema operativo y por las herramientas complementarias de uso, la mayor parte de las cuales son gratuitas para Linux, y por el hecho de que en un caso son código libre y abierto mientras en el otro no.
En relación con las herramientas, conviene señalar que la filosofía GNU/GPL ha hecho posible que, al disponer del código fuente, estas puedan ser compiladas para cada sistema operativo, lo que desde el punto de vista del usuario es perfecto, porque puede usar la misma herramienta libre y gratuita con independencia de que esté usando un sistema operativo libre o un sistema operativo propietario, y esto facilita además la migración desde el sistema operativo propietario al libre.
Como muestra de la calidad, robusted y madured de Linux, señalaré únicamente algunos datos incontestables, unos de nuestro país y otros de fuera de él.
La Junta de Extremadura ha implantado Linux en su administración, desarrollando una personalización del código (lo cual es posible al tratatarse de código abierto) de acuerdo con sus necesidades y opciones: nace así LinEx. Fue la pionera en nuestro país. Andalucía también ha seguido el ejemplo y el impulso de LinEx implantando Guadalinex (el Principado de Asturias también ha anunciado que va a implantar Linux). Ambos son GNU/GPL y pueden ser libremente obtenidos y usados por cualquiera que guste de esos «matices» o «sabores» específicos para Linux. Hay proyectos similares más o menos avanzados en muchas otras instituciones. La Universidad de Murcia, empresa en la que trabajo, ha decidido, y lo ha manifestado públicamente, que va a migrar a Linux y caminar por la senda GNU/GPL (de hecho muchos de los desarrolladores GNU/GPL están ligados a instituciones universitarias en todo el mundo). Según una información de 27/08/2004 disponible en el servidor web de Terra en la que se analiza la tecnología que hay detrás de 10 web oficiales del Estado se llega a la conclusión de que en 6 de ellos usan Linux (La Moncloa, Ministerio del Interior, Ministerio de Defensa, Ministerio de Educación y Ciencia y Consejo Superior de Investigaciones Científicas y Guardia Civil), 3 usan Windows 2000 (Asuntos Exteriores y Cooperación, Industria, Turismo y Comercio y Centro Nacional de Inteligencia) y uno usa Unix propietario (La Casa Real).
Según la revista Comsumer.es (11/10/2004), que cita fuentes de una empresa especializada, el uso de software libre creció en España cerca de un 40% en 2003 respecto del año anterior El aumento mayor correspondió al uso de Linux en los servidores de internet, con un 40%, y en servidores de datos, donde creció un 111%. El informe de Andago revela, además, que el 62% de las empresas consultadas tiene intención de utilizar esta tecnología y entre las grandes compañías, la intención llega hasta el 44% (en la Administración Pública alcanza el 98%). Las razones que aducen los encuestados para utilizar software libre son el coste, la independencia del proveedor y la calidad, junto a la seguridad, ausencia de virus y la capacidad de personalización.
Recientemente el Ministerio de Defensa de Francia ha firmado un contrato millonario con la empresa Mandrake para implantar Linux en el Ministerio.
De paso, este hecho permite dar respuesta a una pregunta que quizá se esté planteando ¿si los desarrolladores GNU/GPL no reciben dinero por sus aportaciones, que beneficio obtienen?, ¿pero Linux no es gratuito?, ¿cómo se entiende ese contrato? En efecto, Linux es gratuito y Mandrake es una empresa americana que distribuye, de acuerdo con la licencia GNU/GPL, uno de los «sabores» Linux de más amplia difusión, contribuyendo activamente al desarrollo de Linux. Apoyando el proyecto consigue experiencia, conocimientos propios, se beneficia de los conocimientos obtenidos por otros y obtiene un prestigio, en definitiva adquiere ese valor que ha dado en llamarse el «saber como» (en inglés, know how). El contrato se justifica porque aunque el Linux que utilice el Ministerio de Defensa sea el mismo que el de un usuario de a pie, y gratuito en ambos casos, las necesidades de mantenimiento, personalización, control de seguridad, etc. del Ministerio no son comparables a las de un ordenador personal y ese trabajo lo realizan quienes saben hacerlo y hay que pagarlo.
Según una noticia de octubre de 2004, la multinacional americana AT&T está actualmente testeando Linux para que reemplace a Microsoft Windows en los 70.000 ordenadores que utilizan sus empleados. Abaratar los costos y luchar contra los virus está en el origen de la búsqueda de alternativas a Windows que domina el mercado con 10 billones de dólares de facturación.
El tema de los virus es utilizado como un argumento para la elección de Linux: los virus hacen perder muchas horas tanto a particulares como empresas. Y Linux es inmune a los virus de MS-Windows. Los virus tienen intencionalidad muy diversa y no es este el lugar para hacer un análisis pormenorizado. Algunos son realmente destructivos, pero muchos son sólo incordiantes o persiguen utilizar los agujeros de seguridad de tu máquina para organizar ataques (a veces sincronizados y masivos) contra otras máquinas, especialmente de instituciones emblemáticas. Hace mucho tiempo, todavía en MSDOS, tuve un virus que hacía aparecer una pelota por la pantalla que iba borrando a su paso lo que encontraba; mucho más cercano en el tiempo tuve una vez un virus en MS-Windows que se limitaba a advertir algo así como "Guarde todos sus trabajos porque voy a apagarle la máquina dentro de unos minutos" y... cumplía su promesa. Para mi es claro que virus como estos, además de la satisfacción personal de su creador por haber sido capaz de realizarlos, tenían como objetivo no el usuario de a pie sino el propio sistema operativo MS-Windows y pueden ser interpretados, que no justificados, en clave de resistencia. No debe pensarse que es imposible atacar Linux con virus, sólo que, es más difícil hacerlo (me contaba un colega de Ciencias de la Computación de la Universidad de Utrecht que en el último ataque masivo de virus contra los servidores Microsoft, sólo aquellos servidores que estaban funcionando bajo Linux, que los tienen, habían resistido el ataque, los servidores montados sobre Windows se cayeron) y que, al menos de momento, abrumadoramente los virus de internet son virus Windows.
Pero aunque Linux sea el buque insignia de GPL, GPL no se reduce a Linux y hay productos GPL con una indudable calidad que es reconocida por organismos nada sospechosos. Así, la Comisión Europea (proyecto IDA europa.eu.int/ida) está trabajando para establecer un «formato estándar para intercambio de documentos». Se trata de evitar que gobiernos y ciudadanos sean prisioneros de la necesidad de utilizar el mismo software (y la misma versión de éste) para poder leer y modificar documentos escritos por otras personas o instituciones. La intención de Comisión Europea es promover los formatos de los documentos de OpenOffice, basados a su vez en XML, como estándar ISO. La intención es muy clara: transparencia y accesibilidad del formato (código abierto) y la no dependencia de empresas y ciudadanos respecto a una plataforma o producto específico. Según puede leerse en las páginas de internet del proyecto europeo antes mencionado, las empresas IBM y SUN aceptan, obviamente, las recomendaciones del formato XML (que ya venían utilizando) y Microsoft también se ha visto obligada a aceptar la recomendación que urgía a la compañía a publicar las especificaciones del código (código abierto) de las futuras versiones de su WordML relativa a documentos a fin de hacerlas compatibles con XML.
Detrás de los progresos alcanzados por los productos GNU/GPL está el trabajo de miles de personas, atraídas por la filosofía que lo inspira, pero tampoco conviene ignorar que IBM, en tiempos socio de Microsoft, y Sun Microsystems han apoyado Linux y el proyecto GNU.
En esta sección se presentan, de forma breve, herramientas informáticas con licencia GPL destinadas a realizar las tareas que más comúnmente hacen los usuarios de la informática. También se mencionan otras herramientas más especializadas, de uso menos generalizado, elegidas en atención a mi interés y experiencia; de ninguna manera se ha pretendido hacer un catálogo, tarea que resultaría muy dificultosa.
Aunque por mi profesión vengo utilizando la informática desde los «remotos» tiempos del MSDOS, como usuario Linux mi experiencia no va más allá del 2001. Mis necesidades informáticas son las que tiene todo el mundo junto con algunas más específicas y minoritarias: para todas ellas he encontrado en Linux y en software libre el instrumento que necesitaba, lo que me hace ver el futuro con serenidad, especialmente teniendo en cuenta la fuerza creciente del software libre.
De hecho yo he llegado al software libre y a Linux a través de uno de los productos emblemáticos de la licencia GNU: LaTeX, que es, para quienes lo conocen, la mejor herramienta para la edición de textos. Vengo usándolo desde hace muchos años (comencé a usarlo en MSDOS, luego en distintos MS-Windows y ahora en Linux). Sobre LaTeX he publicado dos libros y he dado cursos en mi universidad y en otras desde hace diez años (www.latex.um.es). Mi experiencia con LaTeX me ha servido para tomar conciencia de que la calidad del software realizado colaborativamente bajo licencia GNU/GPL puede llegar a ser mejor que el propietario, precisamente por método de trabajo cooperativo, por la posibilidad de plantear libremente los problemas, obtener ayudas para su resolución o de aportar los propios conocimientos para ayudar a otros.
Algunas de las herramientas que se señalan son específicas para Linux
pero la mayor parte pueden ser utilizadas en MS-Windows
y Mac OS X
y pueden servir para ir acercándose al software libre sin necesidad de cambiar el sistema operativo, que es la decisión más radical. De este modo es posible experimentar por uno mismo niveles de calidad, facilidad de uso y ergonomía, deficiencias... de estas herramientas haciendo que la transición a Linux sea más progresiva y reflexionada. Los dos primeros grupos que se incluyen a continuación son relativos a las tareas más comúnmente realizadas por los usuarios de la informática: internet y tareas de oficina; y pueden ser utilizadas sin necesidad de cambiar el sistema operativo. Sigue un comentario breve sobre algunas de las distribuciones Linux y finalmente se incluyen referencias a otras herramientas más específicas.
La página principal es www.mozilla.org y puede encontrarse una versión en español en www.mozilla-europe.org/es desde la que descargar los tres productos que se señalan a continuación e información adicional. En cada uno de los apartados aparece un producto indicando la función a que está destinado y el producto MS-Windows con el que está relacionado.
| Navegador, editor html y programa de correo |
Internet Explorer + Front Page + Outlook |
Mozilla es un excelente navegador según los expertos (el mejor de todos en 2003 para la revista PC WORLD) que incluye, además, programas de correo electrónico, noticias y editor html (para páginas web). Es pues una especie de 3 en 1 de la internet, y puede ser utilizado en MS-Windows, Linux y Mac OS X. Es heredero de Netscape, programa desarrollado por la compañía Sun Microsystems, que en un determinado momento hizo de dominio público el código fuente de su programa.
| Correo electrónico |
Outlook |
Pertenece a la nueva generación de programas para correo electrónico desarrollada por Mozilla y tiene más posibilidades que las del módulo de correo mencionado en el apartado anterior: puede gestionar varias listas de correo de forma conjunta pero sin entremezclarlas (lo cual resulta muy cómodo cuando se dispone de varias direcciones de correo), tiene filtros para organizar los mensajes en diferentes carpetas según van llegando y herramientas de detección "inteligente" de correo basura (personalizable por el usuario), corrector ortográfico, recupera todo el correo recibido anteriormente y las libretas de direcciones de los programas de correo más usuales (Comunicator, Eudora, Outlook, Outlook Express) y mucho más. Como Mozilla, cuenta con los elogios de los expertos y eso, que todavía no ha alcanzado la versión 1.
| Navegador |
Internet explorer |
A diferencia de Mozilla (el primer producto de esta lista) es sólo un navegador. Pertenece a la próxima generación de navegadores de Mozilla y, a pesar de no haber alcanzado todavía la versión 1 es preferible a Internet Explorer, según los expertos. Tiene prestaciones interesantes como el bloqueo de mensajes emergentes no deseados que generan algunas páginas web y una ventana para búsqueda directa en internet (usando Google u otros buscadores). Representa una alternativa a Mozilla aconsejable si aquel sólo se utiliza como navegador.
|
Edición de textos, hoja de cálculo, presentaciones, dibujo |
Microsoft Office |
OpenOffice es un conjunto de herramientas similares a las proporcionadas por Microsoft Office. Esta aplicación ofimática está desarrollada a partir del código fuente de StarOffice, propiedad de Sun Microsystems. La licencia de uso es dual: LGPL (GNU Lesser General Public License) y SISSL (Sun Industry Standards Source License).
La aplicación incluye un procesador de textos, una hoja de cálculo, un programa para presentaciones, un programa de dibujo y un editor de páginas html (web), todo ello con una apariencia similar a la de Microsoft Office. Sofisticada y flexible es capaz de trabajar transparentemente, además de con los suyos propios, con una gran variedad de formatos entre los que están rtf y los de Microsoft Office, pudiendo leer y escribir en ficheros creados por los productos Microsoft. Además puede generar de forma directa y transparente ficheros pdf. Los usuarios habituales (yo no lo soy) la prefieren, por razones técnicas, y no sólo por razones de licencia, a Microsoft Office.
En su estado actual de desarrollo únicamente carece, frente a Microsoft Office, de un módulo propio para la gestión de bases de datos, módulo que será implementado en próximas versiones. Los profesionales de la informática conocen bien que para una gestión adecuada de las bases de datos conviene usar el lenguaje SQL y desde luego existen distintos programas, bajo licencia GPL, para gestionar bases de datos SQL.
La página principal es www.openoffice.org
y en es.openoffice.org/programa/
puede encontrarse información complementaria en español y
el programa listo para su instalación (la descarga son
más de 66Mb) de forma libre y gratuita. También se encuentran allí (es.openoffice.org/lecturas/index.html) algunos textos sobre Código Abierto.
Instalar cualquiera de los programas anteriores es como poner una azafata más en la tripulación para reforzar un servicio o hacer un servicio complementario; instalar Linux es cambiar por completo piloto y tripulación. Instalar Linux (como instalar MS-Windows) no es comparable ni en dificultad ni en repercusiones a la instalación de cualquier otra herramienta dentro de un sistema que ya esté funcionando. Pero actualmente la ergonomía ha mejorado mucho, tanto en MS-Windows como en Linux, y la instalación del sistema operativo Linux o MS-Windows, el corazón y la mente del ordenador, acaba siendo casi tan sencillo como instalar una herramienta cualquiera. Al menos en lo que se refiere al núcleo básico... porque instalar la red, el modem, la tarjeta de sonido, etc. puede, en ocasiones, dar un poco más de guerra.
En MS-Windows hay versiones, como las obsoletas 3.1 y 3.11 que dieron paso a las 95, 98 y XP, entre otras, pero un sólo fabricante, Microsoft y, por ende, un solo producto para cada versión. En Linux también hay diferentes versiones 2.2, 2.4, 2.6, etc. pero además, al ser software libre y abierto, puede conseguirse a través diferentes proveedores y empresas comerciales dando origen a las diferentes distribuciones o «sabores». El resultado es similar al que se produce en una conocida multinacional alemana de automóviles que comercializa sus motores y estructuras esenciales, bajo diferentes marcas y acabados.
Hay varias distribuciones, unas más especializadas, otras más todo terreno e incluso hay lo que podríamos denominar un Linux a la carta. Entre mis conocidos he encontrado usuarios para todas ellas y todos contentos (la fidelidad es notable en los usuarios, pero quizá también lo sea la pereza que da volver a instalar todo de nuevo, simplemente para comparar). Yo he probado, aunque muy superficialmente, algunas de las distribuciones que señalo más adelante, porque he tenido que instalar diferentes máquinas y he aprovechado la ocasión, y entre lo que he experimentado, lo que me han contado o he leído me atrevo a escribir, a sabiendas de que puedo equivocarme, los comentarios que siguen, algunos de los cuales pueden no estar completamente actualizados.
Fue la primera distribución que usé y aún hoy tengo instalada una versión moderna en una de las máquinas que utilizo. Es muy completa y fácil de instalar, con una gran capacidad en el reconocimiento automático del software. Actualmente ya se distribuye en DVDROM. Tiempo atrás fue una adaptación de Red Hat y, como le ocurre a aquella, está actualmente soportada por una compañía de servicios informáticos que proporciona versiones libres y versiones comerciales de Linux.
Una de las distribuciones más antiguas y populares. Detrás de ella hay una empresa y actualmente tiene dos productos Linux: uno gratuito y otro de pago, destinado a las empresas y a la prestación de servicios informáticos. Cuando yo la utilicé, la instalación no resultó complicada y supongo que actualmente será incluso mejor. Consta de varios CDROM con multitud de herramientas. Tradicionalmente se disputaba con Mandrake los primeros puestos en el ranking de usuarios.
www.suse.de
Es una empresa alemana que distribuye un Linux con un nivel de acabado y robusted alemanes. Tiene muy buena prensa y es sencilla de instalar y de configurar. No se si sigue siendo así, pero en tiempos no estaba disponible libremente en internet (como ocurría y ocurre con las dos anteriores) sino que había que comprarla, por un precio razonable, y consta de varios CDROM más un conjunto voluminoso de manuales de uso. Quizá esos aspectos, que no la calidad del producto, influyó en que su uso no fuera tan mayoritario.
www.debian.org
Es la más GNU de las distribuciones y no está soportada por ninguna empresa comercial. Famosa por su robusted y seguridad, sólo incorpora a su línea «estable» programas muy maduros. Además de la estable tiene simultáneamente dos líneas más, la «testing» que es la que está en fase de pruebas para sustituir a la considerada actualmente «estable» y cuya función es analizar qué productos merecen la consideración de estables y cuales no la merecen todavía y la «inestable» que trata de estar al último grito, pero que a pesar de su nombre es un producto sólido. Tiempo atrás, sólo los gurús informáticos eran capaces de instalar Debian (yo fracasé varias veces al intentar instalarla y después he sabido que a muchos les sucedió lo mismo, a pesar de ser profesionales). En Debian ortodoxo las cosas están ahora algo mejor, pero no son tan simples con en Mandrake o Red Hat. Eso sí, una vez instalado (yo ya lo he conseguido) produce enormes satisfacciones y ahorro de energías. La robusted y facilidad de mantenimiento es ejemplar: yo no la he encontrado en ninguna de las otras marcas que he probado.
Digo Debian ortodoxo porque han ido apareciendo otras
distribuciones basadas en Debian y por tanto con sus fortalezas, pero con
una ergonomía de instalación equiparable a las tres anteriores; distribuciones
que son vistas con recelos por parte de los debianeros más genuinos, a pesar
de que una vez instaladas pueden seguir los dictámenes de la más estricta
ortodoxia.
Knoppix, Ubuntu y LinEx, entre otras, pertenecen a ese grupo. Knoppix se
distribuye en un único CDROM que puede ser utilizado tanto para instalarlo
en el disco duro, como para trabajar directamente con Linux sin necesidad
de modificar nada del sistema existente en el ordenador (es lo que se llama
un live-CD), lo cual permite llevar en el bolsillo un Linux listo para trabajar
en cualquier ordenador.
www.gentoo.org
Como ocurre con las anteriores Gentoo es una distribución, es decir, los productos iniciales están seleccionados. La diferencia es que en la instalación los programas se compilan con el objetivo de sacar el máximo partido a las posibilidades de la máquina en la va a ser instalada. Por emplear un símil sería como usar un traje a medida en lugar de lugar de uno de tallaje estándar adquirido en unos grandes almacenes, pero sin olvidar que tu actúas como sastre. Para expertos.
www.linuxfromscratch.org Linux From Scratch es la quintaesencia de la personalización, de la optimización de la máquina y de todo... Baste decir que todo, absolutamente todo, ha de ser elegido e instalado a medida. ¡Ahora incluso hay que construir la tela del traje usando lana! Para sibaritas muy preparados.
Para cualquier distribución de Linux con instalación amigable el procedimiento, generalmente, usado es esencialmente el mismo: arrancar el ordenador desde el CDROM utilizando el CD de instalación (o el primero de ellos sin varios) introducido en el lector de CDROM y seguir las instrucciones que se vayan mostrando en la pantalla. Cuando, a lo largo de la instalación ofrece distintas posibilidades para elegir, lo aconsejable (salvo que se sepa lo que se está haciendo) es aceptar la propuesta que se hace. Una de las primeras cosas que pregunta, y que conviene configurar adecuadamente, es el idioma, porque con frecuencia las instalaciones pueden hacerse con el mismo CDROM en diferentes idiomas. Otra cuestión que conviene señalar es que en Linux hay diferentes tipos de usuarios con diferentes privilegios. Cada usuario tiene un nombre y una clave (password) y durante el proceso de instalación se crearan al menos dos usuarios: uno estándar cuyo nombre pedirá y otro especial llamado «root» que es el administrador del sistema. Sólo debe trabajarse como usuario «root» para instalar los programas o hacer operaciones que lo requieran. En general todos los usuarios de la máquina, incluso aunque sólo haya uno, deben trabajar con uno de los perfiles estándar y no usar el del usuario «root». El procedimiento concreto de realizar las preguntas o cuantas se realizan depende de la distribución. Mientras unas se limitan a preguntar lo imprescindible instalando algo de amplio espectro y por tanto, potencialmente con mucha paja, otras, como Debian pregunta mucho, permitiendo así un mayor control de lo que va haciendo, siempre que se entienda la pregunta y se sepa dar una respuesta adecuada.
Cuando alguien me pide consejo sobre el tema, yo actualmente recomiendo Knoppix/Debian (www.knoppix.org) porque suele detectar bastante bien el hardware de la máquina (a menos que sea muy obsoleta) y porque su condición de live-CD permite realizar esas comprobaciones y experimentar sin necesidad de instalar nada en el disco duro. Si tras esas primeras experiencia se opta por instalar Linux en el disco duro, lo único que hay que hacer es:
Si se prefiere realizar la instalación en español, en el momento de arrancar el live-CD y tras la pantalla de bienvenida, se detiene un instante sugiriendo que se pulse F3 para entrar en opciones y de ese modo que pasa a un menú en el que se puede elegir el idioma, entre otras cosas.
HTTrack permite descargar sitios web completos, parte de los mismos o tipos concretos de ficheros. Dispone de versiones para Linux y Windows bajo licencia GPL.
La página principal es www.httrack.com/
Programas para transferir archivos entre ordenadores con una interface gráfica, permitiendo, en particular, subir o bajar archivos a internet de forma análoga a como se copian desde el disquete al disco duro. GFTP es un herramienta muy confortable de propósito general para esos menesteres, mientras que KBEAR permite conectar a varios servidores simultáneamente. Ambos permiten realizar las transferencias usando protocolos de acceso seguro (encriptado).
La página principal es www.gftp.org para el primero y kbear.sourceforge.net para el segundo.

aMSN y Gaim, mensajería instantánea aMSN es un clónico de MSN Messenger y Gaim es un cliente multiplataforma de mensajería instantánea (IM), compatible con AIM y ICQ, MSN Messenger, Yahoo!, IRC, Jabber, Gadu-Gadu, SILC, GroupWise Messenger, y Zephyr networks.
Los usuarios Gaim pueden estar conectados en varias cuentas y varias redes IM de forma simultánea. Esto significa que es posible chatear con un amigo en AOL Instant Messenger, hablar con otro en Yahoo Messenger, y al mismo tiempo tener un canal IRC.
Mozilla y OpenOffice permiten crear páginas html de forma sencilla y el segundo de ellos permite exportar a formato html documentos de los formatos usualmente utilizados para escritura de textos de propósito general. Quanta tiene la ventaja de que escribe un código html «más limpio» y, sabiendo un poquito de la estructura de los documentos html, resulta por ello más transparente y liviano.
GIMP para crear y manipular
imágenes GIMP es un acrónimo para GNU Image Manipulation Program (programa GNU de manipulación de imágenes). El programa está destinado a la composición de imágenes y el retoque fotográfico. El núcleo del mismo fue desarrollado por Spencer Kimball y Peter Mattis, estudiantes de la Universidad de Berkeley y posteriormente recibió el impulso de más de un centenar de personas como consecuencia de su pertenencia a la GNU/GPL.
Considerado como un programa comparable a Adobe Photoshop, como aval de su calidad puede señalarse que Scooby-Doo, el perro protagonista de la película de Warner Brothers del mismo nombre, fue realizado por ordenador usando un centener de máquinas Linux y GIMP. La página principal www.gimp.org
está escrita en inglés, pero desde ella pueden
conseguirse versiones en español del programa.
Sodipoli e Inkscape, programas de dibujo vectorial Sodipodi es un programa de dibujo vectorial similar a CorelDraw o Adobe Illustrator. Desarrollado bajo licencia GPL dispone de versiones para Linux y Windows. Inkscape es una segregación de Sodipoli pensada para la creación de gráficos vectoriales en formato SVG. Dispone de versiones para Linux, Mac OSX y Windows.
XMMS es un reproductor de multimedia para sistemas unix/linux capaz de reproducir de forma nativa archivos en formato MP3, MOD y WAV. También es capaz de reproducir otros formatos mediante plugging adecuados. Está inspirado en el programa Winamp para MS-Windows.
Xine Xine es un reproductor multimedia capaz de reproducir: CD, DVD, VCD, AVI, MOD, WMV, MP3... Puede utilizar diferentes interfaces gráficas; entre las más populares se encuentra totem y kaffeine.
Mplayer MPlayer es un reproductor de películas para Linux. Puede ver VideoCD, SVCD, DVD, DivX 3/4/5 e incluso películas WMV. Mplayer ha conseguido el galardón de mejor reproductor multimedia concedido por Linux New Media Award 2004.
LaTeX es un sistema informático para producir documentos de alta calidad, tanto en papel como en formato electrónico. Es de hecho el estándar utilizado en internet para la comunicación y publicación de documentos científicos: todas las publicaciones matemáticas se escriben con LaTeX y buena parte de las publicaciones en ingenierías e informática también. El número de usuarios universitarios de las disciplinas humanísticas crece día a día y mi experiencia (he dado cursos en diferentes universidades a más de seiscientos alumnos) es que quien se inicia en LaTeX se olvida de las alternativas. Las características más significativas son:
Conviene señalar que LaTeX no es un editor al uso con control mediante ratón, sino un compilador controlado mediante comandos sencillos. Y esto, lejos de ser un inconveniente como podría parecer a primera vista, es una ventaja, al menos así lo creemos los que lo usamos. Puede utilizarse cualquier editor, pero hay editores diseñados para su utilización con LaTeX que resultan muy confortables para los amantes del ratón: Kile
, TeXniCenter
, TeXShop
.
Hay mucha información de LaTeX en internet. CervanTeX es la página de los usuarios LaTeX hispanoparlantes.
Scribus es un programa "Desktop Publising" para Linux con licencia GNU/GPL, al estilo de Adobe PageMaker, QuarkXPress o Adobe InDesign.
La página principal es www.scribus.net.
Maxima es un programa informático para hacer cálculos matemáticos, manipulaciones simbólicas, cálculo numérico y gráficos. Los procedimientos pueden ser programados y entonces ejecutar Maxima para hacer tareas complejas. Maxima es un programa de funcionalidad análoga a programas comerciales como Mathematica o Maple, y, de hecho, buena parte de la sintaxis de este último fue copiada de Maxima.
GNU Octave es un lenguaje de alto nivel destinado principalmente a cálculo numérico, en particular de sistemas lineales y no lineales. Usa un lenguaje básicamente compatible con Matlab. Puede ser extendido y personalizado mediante funciones definidas por el usuario escritas en el propio lenguaje de Octave o mediante módulos escritos en C++, C, Fortran...

R es un lenguaje y un entorno de trabajo para realizar computación estadística y grafismo.
QCad, un CAD libre QCad (www.ribbonsoft.com/qcad.html) es una herramienta para dibujo técnico en 2D. Es adecuado para realizar planos de edificios, ingeniería, piezas mecánicas, etc. Utiliza formato DXF 2004 estándar en muchos sistemas CAD (como AutoCAD) y puede crear líneas, arcos, círculos, elipses, paralelas, bisección de ángulos... de varias formas.
Aunque la mayor parte de los programas anteriores tienen página propia en internet, buena parte de ellos se instalan automáticamente al instalar Linux y en caso contrario no resulta difícil hacer la instalación manual de los mismos, aunque el mecanismo para hacerlo puede diferir de unas distribuciones a otras. Por ejemplo, en caso de Debian, el propio sistema se encarga de buscar el programa deseado en internet e instalarlo simplemente con una orden del tipo «apt-get install nombre_del_programa». En todo caso conviene insistir en que la lista anterior es sólo una selección personal. Una selección más amplia puede encontrarse en alts.homelinux.net
Desde mi punto de vista las recomendaciones pueden agruparse en varias categorías.
Para un usuario que se inicie en la informática, comparta el marco teórico expuesto y que opte por el software libre, mi consejo es que, ya desde el principio, busque a un amigo que le instale Linux y le ayude a dar los primeros pasos. Pasos que no son sencillos, pero que, actualmente, no son más difíciles en Linux que en Windows.
Quien sea usuario habitual de MS-Windows y tenga experiencia en el manejo de los productos Microsoft como MS-Office, Internet Explorer y Outlook mi consejo es:
B1) Que, sin borrar nada de lo que tenga instalado, se instale OpenOffice y que se obligue a escribir sus documentos usando este programa en lugar de usar MS-Word. Para ganar confianza y adquirir el control de la nueva herramienta, puede empezar con algún documento corto para uso personal, cuya salida electrónica no necesite compartir con terceros e ir buceando por los menús tratando de hacer las mismas cosas que hacía con MS-Windows: no será difícil conseguirlo. Descubrirá elementos cuyo significado será fácil de interpretar y otros que no lo será tanto, eso suele suceder al principio. En particular descubrirá no sólo como imprimirlo, sino también como exportarlo a PDF, o guardarlo (guardar como) en formato RTF, e incluso, MS-Word. Conviene realizar esas exportaciones y guardar los correspondientes ficheros para abrirlos a continuación con Acrobat Reader y MS-Word, respectivamente. A continuación puede hacer la operación inversa: abrir con OpenOffice un fichero creado anteriormente con MS-Word. En general, el resultado será correcto, pero pueden aparecer algunas disfunciones (especialmente con los acentos) si el documento de partida utiliza tipos de fuentes «desconocidas», en tal caso seleccione todo el texto y cambie los tipos actuales por otra familia (por ejemplo, Bitstream) y el problema desaparecerá. Si todo ha funcionado como debe, no existe ya ninguna razón para volver a utilizar MS-Word al escribir nuevos documentos. Esto es claro si son para uso personal, pero también lo es incluso aunque vayan a ser enviados a terceros porque puede adoptarse una de las siguientes opciones: 1) enviar el fichero RTF (que conserva las características especiales del texto, como negritas, etc. y que no puede contener virus) 2) guardarlo en formato DOC de MS-Word y enviar ese fichero y 3) enviar el fichero original indicando al destinatario cómo leerlo y ayudándole así a utilizar software libre y abierto.
Se puede hacer algo similar con las hojas de cálculo y las presentaciones. Al principio, si se está familiarizado previamente con las herramientas de MS-Office, tal vez uno se puede sentir como con zapatos nuevos, pero pronto se es fácil amoldarse.
B2) Que, si es usuario de internet y utiliza Internet Explorer, como navegador se instale como alternativa el navegador Firefox de Mozilla. Puede tener ambos instalados sin ningún problema e ir probando el nuevo navegador. Si después de algunas experiencias acaba prefiriendo el producto de Mozilla, que no se sienta un bicho raro, a los ejecutivos de Microsoft también les pasa (recientemente tuve conocimiento de una noticia, documentada en internet, según la cual un alto ejecutivo de Microsoft, en la presentación mundial de un producto de su empresa y para ilustrar el funcionamiento del mismo, incluyó en dicha presentación una captura de pantalla de su ordenador, con tan mala fortuna para Microsoft que quedó de manifiesto en dicha captura que él estaba utilizando Firefox y no Internet Explorer).
B3) Como programa de correo electrónico mi preferido es Thunderbird, que además tiene la ventaja, como le ocurre a los programas mencionados en los dos apartados anteriores, de estar disponible tanto para Linux como para Windows, siendo su funcionamiento y apariencia idénticos en ambos sistemas. Pero aunque también es posible tener instalados simultáneamente Thunderbird y Outlook conviene señalar que ambos se bajan el correo del buzón de internet y lo incorporan a su propio formato (que es diferente para cada uno de ellos) depositándolo en el disco duro. Eso significa que si se decide mantener por algún tiempo ambos deben ser configurados para que sólo uno de ellos (el segundo que se vaya a utilizar en el acceso al buzón) borre el correo del buzón de internet.
El apartado B) permite realizar contactos con el software libre, pero el corazón del sistema sigue siendo MS-Windows. El paso definitivo, la opción radical, es instalar Linux y olvidarse de Windows y los productos Microsoft. Pero también aquí el cambio puede hacerse de forma progresiva puesto que es posible partir el disco duro y tener instalado simultáneamente en un ordenador Linux y MS-Windows. Están juntos, pero no revueltos y en el momento de arrancar, a través de un menu, se puede elegir cual de ellos utilizar en esa sesión y los archivos que se generen con alguno de los dos sistemas pueden estar accesibles para ambos. Incluso existe la opción de, sin tocar nada en el ordenador, utilizar Linux desde un live-CD, lo cual nos permitiría ir por el mundo con nuestro Linux bajo el brazo y poder utilizarlo en cualquier ordenador. Hay diferentes live-CD y al igual que hay diferentes distribuciones Linux. Posiblemente una de los más utilizados sea el de Knoppix (que seguramente fue el primero de todos). A mí me gusta mucho Knoppix, porque en un único CD se dispone tanto de un sistema live-CD como de la posibilidad de instalarlo en el disco duro y además instala la versión más GNU de Linux: Debian (también son Debian Linex y Guadalinex). Pero no hay que olvidar que es uno de los sabores Linux, y ya sabemos que en cuestión de sabores...
Tanto para utilizar un live-CD como para instalar Linux en el disco duro habrá que configurar el ordenador a fin de que lo primero que busque al tratar de arrancar sea el CDROM. Me explicaré, todos los ordenadores tienen un orden de prioridad de arranque fijado en la bios (en la configuración del ordenador). Habitualmente trata de arrancar en primer lugar desde el disquete y si no lo consigue trata de arrancar desde el disco duro (el primero de ellos si hay varios); pero también puede configurarse para que el primero sea el CDROM y el segundo sea el disco duro, en tal caso se arrancaría Linux si hay un live-CD metido en la unidad de CDROM. La manera en que se cambia este comportamiento depende de la máquina (con frecuencia se consigue pulsado repetidas veces el botón "Supr" mientras el ordenador va arrancando), pero esta es una operación que, siendo muy sencilla, entraña riesgos y conviene hacerse ayudar, la primera vez, por alguien con experiencia anterior en el tema, aunque no sea linuxero.
El live-CD puede servir para realizar un primer contacto con Linux, sin tocar nada en el ordenador, y desde esa perspectiva representa un Linux esporádico y seguro; pero el siguiente paso es proceder a instalar Linux de forma estable en el disco duro. Antes de proceder a instalar Linux es sumamente aconsejable hacer una copia de seguridad de los archivos personales que se tengan en el ordenador: un error no estropea el ordenador, pero sí puede destruir muchas horas de trabajo. Realizada la copia de seguridad, la primera decisión a tomar es si se desea o no tener los dos sistemas, Linux y Windows, en el ordenador. Muchos hemos pasado antes por esa disyuntiva y comprendemos el vértigo de eliminar MS-Windows (la mayor parte de los usuarios Linux que conozco pasamos por esa etapa en la que convivían ambos sistemas en nuestro ordenador) pero hoy en día, con los progresos realizados en los últimos años en la ergonomía de Linux, para un usuario «genérico» del ordenador que use básicamente lo señalado en B) atreverse a quedarse sólo con Linux entraña poco riesgo de equivocarse. Si se utilizan programas de tipo técnico muy específicos o se tienen condicionantes profesionales de compatibilidad puede ser aconsejable mantener ambos sistemas, pero sin olvidar que la Junta de Extremadura, la Junta de Andalucía, el Ministerio de Ejército francés, AT&T y muchas empresas han optado por Linux. Y yo mismo, como ya he señalado anteriormente, he encontrado respuesta en Linux a mis necesidades, tanto a las de usuario «genérico» como a otras de tipo más técnico y específico.
Yo creo que «la primera vez» fue similar para todos: ¡nos lo instalaron! Luego ya ha sido diferente: a unos nos da repelús y... nos lo siguen instalando (sea lo que sea) mientras que otros, superado el pánico inicial, tratamos de caminar poco a poco, con algún que otro tropiezo y la ayuda de otros, sea para dar el primer paso o para volvernos a levantar tras una caída. Con Linux lo único diferente, así es mi experiencia, es que, por la misma filosofía que lo inspira, va a encontrar en los linuxeros ayuda solidaria y militante: eso no significa que todas sean igualmente precisas y válidas (cada cual ayuda con lo que sabe). ¿Donde está la ayuda? Descubra si hay algún grupo de usuarios cercano, conéctese a una de las múltiples listas que hay en internet y pregunte sin complejos, busque documentación ya escrita; comience, por http.//lucas.hispalinux.es (el grupo principal de usuarios Linux en España) o por Linex, Guadalinex e incluso el reciente grupo Linux en la Universidad de Murcia.
Si ya se ha instalado varias veces MS-Windows, si acaba de renovar el ordenador, si tiene un fin de semana por delante... ¡dése el gustazo! ¡instale Linux! Pero antes de nada, insisto, ¡haga una copia de sus archivos personales!. Si puede tener un linuxero al lado o si previamente ha visto un proceso de instalación de Linux, tanto mejor. Apoyarse en alguien que lo haya hecho antes es especialmente útil si se va a conservar Windows, porque entonces puede ser necesario reparticionar el disco duro y si no se ha hecho nunca... pero, bueno, ¡lo peor que puede pasar es que haya que volver a empezar! Si tiene instalado Windows XP o 2000, Linux actualmente no lo puede reparticionar conservando MS-Windows, por lo que habrá que particionar y reinstalar Windows (primero Windows, porque aunque Linux cuando detecta que está previamente instalado Windows lo respeta, Windows no procede del mismo modo). Con Windows 95 y 98 Linux puede reparticionar el disco duro conservando el sistema operativo MS-Windows. Sobre cual de los sabores Linux debe instalar, la respuesta es sencilla: si le van a ayudar, la que conozca quien le ayude, de no ser así tal vez sea el momento de releerse lo que escribí en el apartado correspondiente a las distribuciones Linux en la sección titulada «Herramientas informáticas destacadas».
Seguramente, nuestras percepciones respecto a los «desordenadores» no son muy diferentes: una extraña mezcla de amor y odio hacia lo que es, salvo que vivamos de ellos, sólo un instrumento útil. Y por eso comprendo perfectamente la pereza que da modificar el entorno de trabajo al que nos hemos acostumbrado. Aún así... ahí van, jerarquizadas y progresivas, unas propuestas de «buenos propósitos» para software libre.
Siempre hay personas dispuestas a echar una mano. Yo mismo, en la medida de mis posibilidades, que no son muchas, puedo ayudar a personas cercanas a llevar a cabo esos «buenos propósitos».
Diciembre de 2004